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:: 04.12.09 :: AUNQUE DUELA - “NI ME CALLO, NI ME VOY”
De Diario El Este IMPORTANTE ANÁLISIS DEL DR. ALEJO UMPIERREZ SOBRE LA SITUACION LUEGO DE LA ELECCION Alejo Umpiérrez Ahora todas las luces apuntan sobre el tinglado del gobierno electo. Ministros, entes, entrevistas, negociaciones, etc. ¿Y del otro lado del río? El Partido Nacional es la principal fuerza opositora y ello le significa una gran responsabilidad en tanto deberá ser el fiscalizador de la gestión gubernativa sin mengua de brindar aportes legislativos; aunque, de acuerdo a la experiencia del pasado período, serán esencialmente desoídos. La votación fue categórica. Más de 200.000 votos debajo de una fuerza de gobierno que lucía el 28 de junio próximo pasado en estado de shock y que demoró dos semanas en conformar su fórmula presidencial en medio de idas, venidas y humillaciones para el actual vice. ¿Qué pasó después? Cuando salimos del aparato a las masas todo cambió. Ese es un análisis que nos debemos los blancos. Él no solo debe ceñirse a lo circunstancial y electoral propiamente dicho; sino llegar fraternalmente hasta el hueso, analizar los problemas de comunicación e inserción con la sociedad que tenemos. El candidato tuvo errores surtidos y graves por todos señalados y por el mismo asumidos, incluso más de una vez pidiendo disculpas desde la tribuna. No se trata de “pasar por la picadora de carne” a Lacalle quién reconoció su responsabilidad: “soy responsable del éxito y del no éxito”. Él, al margen de su acción futura, es parte de la mejor historia del Partido Nacional y del país y acallados los ruidos de los combates políticos con el paso de los años llegará la reflexión histórica madura donde tirios y troyanos, propios y ajenos, así lo laudarán. Simplemente 2009 no es igual a 1989, entre la caída del muro de Berlín, el “fin de la Historia” de Fukuyama y el suicidio de la ensoñación neoliberal iniciada con la caída de Lehman Brothers corrió mucho agua debajo de los puentes. Y ya enseñaba Heráclito: nadie se baña dos veces en el mismo río. Ni siquiera yo me di cuenta de ello. ¿Hubiera sido diferente con Larrañaga? Ello sería hacer política-ficción y nada aporta a la vida futura del Partido. Se impone un debate interno. Serio, civilizado y respetuoso. No caben “el está todo mal” o el “aquí no pasó nada”.Sin libretas de facturas en el bolsillo de atrás ni cuchillos entre los dientes. Luego del ´99 a fuerza de sangre la letra debe haber entrado. Máxime cuando la lucha fraticida interna solo llevará aguas al molino de un Bordaberry agazapado que buscará su gran oportunidad en el 2014. Lo claro es que no tenemos sintonía con ciertos colectivos de electores y ello debe analizarse. No se trata de políticas económicas o tributarias a proponer. El Partido ha perdido “gancho” social y nos hemos quedado reducidos a un movimiento de expresión electoral. Todos los mecanismos sociales de articulación de la vida en sociedad - cultura, educación, deportes, sindicatos, cooperativas, gremios, movimientos de minorías (raciales, religiosos, sexuales, etc.) - han sido cedidos a la izquierda. Entre el Partido y sus votantes; la nada. Y la falta de enganche no es entre los sectores más humildes como lo revelan las encuestas; sino en la clase media, la moldeadora por excelencia de la sociedad uruguaya. Hemos perdido sensibilidad ante fenómenos sociales y, en otras oportunidades por rechazo a las monopolizaciones e intolerancia de la izquierda, hemos renunciado a dar la batalla. Los blancos, liberales (aunque rechine a algunos) por historia y definición, no asumimos hoy la comprensión de fenómenos sociales recientes y nos hemos acercado peligrosamente a las orillas del conservadurismo. De representantes y reivindicadores de minorías pasamos a rechazar a muchas de ellas. Sean expresiones familiares como el concubinato, opciones sexuales y sus expresiones como el matrimonio homosexual o manifestaciones culturales renunciando a ser productores de ella como en el pasado. Baste para ello recordar a algunos blancos como Juana de Ibarbourou, Roxlo, De Viana, Espínola o Acevedo Díaz. O más polémicamente me atrevo a señalar el tema de la adopción por homosexuales o despenalización del aborto, donde la visión de las cúpulas es diferente a la de sus electores y prueba de ello hemos tenido en forma directa a través de compulsas con voto secreto – cuando no – entre jóvenes. Sin mengua del respeto irrestricto a todas las creencias, cometemos el error de ser un partido cuasiconfesional. Se trata por lo tanto, al decir de Ortega y Gasset, de ser liberales de las libertades a conquistar y no meros conservadores de las libertades conquistadas. Tenemos mucha cera acumulada en los oídos y se nos han atrofiado los sentidos. Ello lo percibe la gente y se traduce luego en las urnas. No todo se trata de errores publicitarios o de palabras del candidato, aunque algunas de ellas revelen esa cuestión de “piel”. El tema es más profundo y nos exige debatir otros ítems que la cuestión de ver como conformamos listas, acuerdos o ganamos una elección. Hay presupuestos previos para estas cosas y no los podemos olvidar. De todas maneras el Partido Nacional es una fuerza de la naturaleza. Está incrustada en cada pasto del Patria. Pase lo que pase está y seguirá. La historia – perversa dama – nos rechaza en las urnas pero nos reconoce en las Historia. ¿Quién recuerda a Suárez, a Idiarte Borda, Cuestas, Martínez Trueba, Campisteguy o Amézaga?; ¿quién no recuerda, cualquiera sea su ideología, a Oribe, Leandro Gómez, Saravia, Herrera y Wilson?. El primero creador del Estado oriental, el otro definidor de la independencia, el siguiente de las libertades públicas, el cuarto de la soberanía nacional y la política exterior y el último emblema de la lucha contra el despotismo y por la democracia. La perspectiva del tiempo nos da la razón. Solo se trata de lograr que ella sea apreciada por la gente retomando sintonías con mayorías y minorías y lograr así que se transformen en voluntades ciudadanas expresadas en las urnas. Todos los blancos nombrados fueron iconoclastas de su tiempo. Forjadores empedernidos de su tiempo que ante la adversidad labraron su pensamiento en lapacho para moldear la conciencia nacional. Por lo tanto no se trata solamente de renovación de candidaturas, sino que estas expresen esa realidad que hasta ahora no conseguimos atrapar. Si no entendemos eso, nada habremos logrado. Menuda tarea la que tenemos. Empezamos hoy. |
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Por Rosalío Pereyra Publicado en Diario El Este, de 11 de diciembre de 2009, www.diarioeleste.com En uno de los diálogos de Platón, Sócrates conversa con sus discípulos acerca del valor. Como siempre, el Maestro conduce el diálogo mediante preguntas, pues desea que el joven encuentre por sí mismo aquella que pueda ser su verdad. En determinado momento, cuando ya el alumno no encuentra definiciones que le satisfagan, acerca del valor, dice Sócrates: "Yo tampoco sé lo que es el valor; pero sospecho en que él puede consistir en hacer lo debido, cueste lo que cueste."Recordé este pasaje, hace ya algún tiempo, cuando alguien me contó un episodio ocurrido en nuestra ciudad, inadvertido para muchos, pero trascendente en su mensaje. Quien me contó solo pudo ser quien fue: una abuela que, pasados ya sus noventa años, conserva intactos su sensibilidad, su calor fraterno, su gesto solidario y su capacidad para entender las lecciones que nos dicta la vida. Contaba mi testigo que, al incendiarse la planta alta de una antigua y hermosa casa, casi todas las palomas habitantes en las múltiples molduras del edificio echaron a volar. Sin embargo, una de ellas asomaba la cabeza a la luz, y como llamada por una fuerza interior, retrocedía hasta el fondo de su refugio invadido por el humo. El obrero del fuego actuante en la emergencia confirmó la sospecha de la testigo: la paloma no volaba hacia la seguridad por no dejar a sus crías indefensas. La buena señora comentaba el episodio con ternura de abuela que entiende el lenguaje vital tal y como lo sospechara Sócrates: hacer lo debido, cueste lo que cueste. Se dirá que la paloma actuaba por instinto; pero no por ello deja el acto de ser sublime, porque antepone a la salvación individual aquello que la especie reclama con mayor derecho. Así concebida, la valentía rivaliza con el honor del soldado, hasta alcanzar la dimensión de la heroicidad civil que ni siquiera pretende alcanzar la gloria: le alcanza y sobra con ser lo que debe ser en el momento oportuno o más necesario para la especie o la sociedad a que pertenece y que obviamente, le sobrevivirá. Elaborado por el discurrir filosófico o fluente de un sencillo y, a la vez, sublime acto vital, el valor resplandece con la fuerza de aquellas virtudes capaces de justificar, por sí solas, la existencia y la condición de ser: ya se sea paloma u hombre, instinto ciego o clarividente razón. |
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